“Se suponía que transferir la red eléctrica a una empresa privada ayudaría. Pero miles protestaron la semana pasada por más apagones”, dice hoy The New York Times bajo este título: “‘¿Por qué no tenemos electricidad?’: Los apagones son una plaga en Puerto Rico”.

Es una historia conocida de este 2021. Los precios de los energéticos han metido presión en todo el mundo, pero sobre todo en aquellos países o incluso entidades que entregaron la electricidad a las empresas privadas. Como España, en donde los consumidores están pagando los recibos de luz más altos en toda la historia. O como en Texas, donde una tormenta de invierno se transformó en un Apocalipsis porque la energía que más consumen los hogares está, en su totalidad, en manos de privados.

Esto toma relevancia en México, donde ahora mismo se discute poner límites al control de los privados sobre la electricidad. Una reforma propuesta por el Presidente Andrés Manuel López Obrador da ventajas a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para que mantenga la rectoría sobre ese energético, junto con el gas el más utilizado por las familias.

La red eléctrica de Puerto Rico, dice The Associated Press, se ha vuelto más inestable después de que el huracán “María” azotó la isla en septiembre de 2017 como una poderosa tormenta de categoría 4. Las tareas para reforzar la red aún no han comenzado, y el Gobierno anunció el jueves pasado el primer desembolso de fondos federales para la Autoridad de Energía Eléctrica, de los que 7.1 millones de dólares estarán destinados a trabajos de reconstrucción.

El dinero forma parte de un total de nueve mil 500 millones de dólares asignados por la Agencia Federal de Manejo de Emergencias para reconstruir la red. El nuevo director de la autoridad, Josué Colón, dijo que los funcionarios han identificado varios proyectos por un total de dos mil 400 millones de dólares. También señaló que las unidades de generación están en condiciones críticas.

La marcha se produce el mismo día en que Luma anunció que suministró electricidad por primera vez a una comunidad de la vecina isla de Culebra que había dependido exclusivamente de generadores o paneles solares. El viernes también se autorizó a la empresa a poner en marcha ocho proyectos de reconstrucción de transmisión y distribución por valor de 117 millones de dólares.

En junio, un consorcio privado conocido como Luma Energy se hizo cargo de la transmisión y distribución de electricidad. Y, sin embargo, “la situación solo ha empeorado. El aumento de la demanda en agosto y septiembre provocó apagones continuos que afectaron a la mayoría de los 1.5 millones de clientes eléctricos de la isla”, agrega el Times.

La semana pasada, varios miles de personas marcharon a lo largo de una carretera principal en San Juan, la capital, bloqueando el tráfico con la última de una serie de protestas por los problemas de electricidad aparentemente interminables que plagan la isla.
Iris Delia Matos Rivera, de 69 años, exempleada de la empresa eléctrica de la isla que asistió a una manifestación reciente, le dijo al diario: “La gente no puede soportarlo más”.

El 15 de octubre, de acuerdo con Associated Press, más de cuatro mil personas molestas por los continuos cortes de energía en el territorio estadounidense de Puerto Rico se manifestaron para denunciar cómo la falta de electricidad ha afectado a su salud, su trabajo y la escolarización de sus hijos.

Muchos de ellos exigieron la salida de Luma Energy, empresa privada que se hizo cargo de la transmisión y distribución de energía en la isla desde el 1 de junio. Algunos también están enfadados con la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico, que posee y opera unidades de generación que se han estropeado en las últimas semanas, en gran parte debido a la falta de mantenimiento y reparación.
“Estamos hartos de llegar a casa y percatarnos de que no tenemos luz”, dijo Mayra Rivera, de 55 años, quien añadió que está especialmente preocupada por sus padres, que tienen más de 90 años, y por el calor que experimentan en casa.
